Se trata del peor choque que involucra a civiles desde la firma de la paz con el ahora partido político FARC, en noviembre de 2016, y del inicio de la tregua con los rebeldes del ELN hace dos meses.

La Defensoría, que vela por los derechos humanos, elevó la cifra de fallecidos a 13, luego de que el Ejército informara en un principio de la muerte de cuatro personas durante un combate entre ambos grupos en el municipio de Magüi Payán, departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador.

Guerrilleros del ELN y miembros del grupo Resistencia Campesina, conformado por presuntos disidentes de las FARC, se enfrentaron el lunes 27 de noviembre en este caserío colombiano, indicó el defensor Carlos Negret a la prensa.

"El ELN llegó a estas veredas a tomar las armas de la Resistencia, y al no permitirlo la Resistencia Campesina, se inició un cruce de disparos que dejó como consecuencia el homicidio de 13 ciudadanos", agregó.

Negret sostuvo que el enfrentamiento es una violación al cese al fuego pactado entre el gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el marco de los diálogos de paz desarrollados en Quito y que entró en vigor el 1 de octubre y finaliza el 9 de enero.

"Esto totalmente atenta contra el mismo", dijo.

La Defensoría aseguró que no está claro cuántos de los muertos eran civiles, pero entre los fallecidos hay una mujer embarazada y un hombre con discapacidad mental.

Además, denunció que los rebeldes del ELN capturaron a un supuesto miembro de Resistencia Campesina, Wilman Haney Ortiz Bolaños, hermano de uno de los muertos.

"En este momento la comunidad está confinada, con temor", y no puede cazar, ir al colegio o transitar libremente, señaló el defensor.

Cese sin verificación

El ELN, último grupo rebelde reconocido por el gobierno, dijo el lunes que la prórroga de la tregua estaba "en riesgo" por "graves hechos" ocurridos en las últimas semanas, entre ellos supuestos ataques militares a sus campamentos.

"Este es un cese al fuego que a diferencia del de las FARC, no es verificable porque no contuvo la intención de concentrar a los guerrilleros" en lugares específicos, explicó a la AFP el analista Camilo Echandía.

En la mesa de diálogos de Quito se pactó que la Iglesia católica y la ONU verificaran el silencio de los fusiles, una labor compleja por la geografía colombiana y la lejanía de las zonas en conflicto.

Según este profesor de la Universidad Externado de Colombia, "en la práctica" la tregua "no existe" por la ausencia de una unidad de mando en el ELN, que a diferencia de las comunistas FARC tienen una estructura federal.

"El cese al fuego realmente no ha cambiado" la tendencia de los 'elenos' de expandirse y enfrentarse con grupos armados en zonas de narcotráfico, apuntó.