Las diferencias filio-políticas en Fuerza Popular pueden profundizarse en las semanas venideras.

Keiko y Kenji Fujimori ya las dejaron expuestas en una serie de tuits, contratuits y discursos de Facebook. El proyecto de ley sobre la prensa y la derogatoria parcial del Decreto Legislativo 1323 que permitía penalizar con agravantes los crímenes de odio, fueron los últimos objetos de la oposición pública del benjamín de los Fujimori.

Una de las proponentes del primer proyecto, Alejandra Aramayo, ha visto multiplicarse las denuncias en su contra por un presunto pasado puneño, perpetrado junto a su padre, como periodista/chantajista. Más simbólico, casi imposible. Pero es peor porque el fujimorismo cierra filas en torno a Aramayo con un estilo que –distancias del caso– trae tercas reminiscencias de la debacle del ex secretario general Joaquín Ramírez.

Con la larga lista de desencuentros, no hay que olvidar de dónde provienen las diferencias esenciales entre los hermanos: del destino del padre, el expresidente Alberto Fujimori.

En las últimas semanas se filtraron los reclamos que Kenji viene haciendo a los miembros de la bancada fujimorista sobre la deuda que tienen con Alberto. Desde hace un buen tiempo, Keiko descartó públicamente volver a recurrir a tentar un indulto por parte del Presidente de la República y, del todo, echar mano al poder político para favorecer de cualquier forma la situación del sentenciado exmandatario.

El trabajo ha rendido sus frutos, al menos en la percepción ciudadana. El reciente estudio de GfK sobre el estado actual del fujimorismo revela que Keiko desplazó nítidamente a su padre como el referente principal del liderazgo en la corriente política identificada con el apellido (CARETAS 2483). Cabe imaginarse los posibles efectos de un Alberto suelto en plaza en ese posicionamiento, con mucho más tribuna que el tuit ocasional.
PROYECTO EN MENTE
Días antes de que el actual gobierno asuma el poder, el parlamentario oficialista Juan Sheput reiteró públicamente que sería una buena idea promulgar una ley de arresto domiciliario para personas ancianas con las características de Fujimori, como lo ofreció reiteradamente Pedro Pablo Kuczynski durante la campaña e incluso en sus primeros meses de mandato.

Entonces, Kenji le hizo saber a Sheput que él sí estaría de acuerdo con una medida de esa naturaleza.
Hoy esa posibilidad vuelve a tomar cuerpo. Con la negativa de Fuerza Popular a presentar un pedido de tal naturaleza, resulta que podría salir de la propia tienda oficialista. E incluso formar parte del mensaje presidencial de 28 de julio.

¿Le daría trámite Fuerza Popular? ¿Qué efecto tendría en la cohesión interna de la poderosa bancada?
Una voz palaciega sugiere que incluso podría llevar la firma de un actor que vaya suelto, como el ex PPK de corazón anaranjado, Roberto Vieira.

Al contexto se añade la inminencia de la implementación de los grilletes electrónicos, cuyo programa piloto comienza este 26 de abril, y cuyas solicitudes serán vistas por siete jueces.

Alberto Fujimori no aplicaría para el beneficio tal como fue reglamentado en enero, pues fue condenado a 25 años de prisión por homicidio calificado con alevosía, lesiones graves y secuestro agravado. Tipificaciones que exceden los requisitos de la norma, que además estipula que solo pueden acceder a ella los sentenciados por penas con menos de ocho años de cárcel.

Sin embargo, sí se prioriza a las personas mayores de 75 años –Fujimori tiene 78- con enfermedades graves y una discapacidad física permanente que afecte sus capacidades de desplazamiento. Todas características que cuadran con el expresidente.

Diferencias entre los hermanos tienen su origen en la situación del padre.
Otra fuente que trabaja en este escenario recuerda la experiencia que el gobierno de transición vivió con el entonces parlamentario Absalón Vásquez. ‘Albertista’ de pura cepa, Vásquez negoció con actores del gobierno de Valentín Paniagua para darle viabilidad a su gobierno de transición, al que le tocó trabajar con el Congreso electo en el año 2000, de mayoría relativa fujimorista –entonces Fuerza 2000– con 52 escaños. Se calcula que Vásquez lideró un frente colaboracionista de unos 20 parlamentarios.
¿Cuántos tiene Kenji?

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