Pero debes ayudarle a sobrellevar sus inquietudes ya que el ver mal puede llevar a problemas de autoestima todavía más severos.  Los niños que no ven bien tienden a frustrarse con más facilidad, a tener dificultad para concentrarse, a sentirse tontos o ridículos, y a tener dolores de cabeza frecuentes, entre muchos otros problemas.  Recuerda, ¡uno de cada cuatro niños tiene un problema de la vista no detectado que puede interferir con su aprendizaje!

Como padre o madre de familia, debes demostrar una actitud positiva ante los lentes de tus hijos y ayudarles a sentir orgullo y confianza en si mismos.  En Vida y Salud contestamos algunas de tus preguntas acerca de cómo ayudar a los niños que deben usar anteojos por indicación médica.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a que se sienta mejor respecto a la necesidad de usar lentes?
En primer lugar, analiza tu propia actitud frente a los anteojos. No presupongas que tu hijo va a rechazar la idea de usarlos. Los anteojos han recorrido un largo camino desde los “fondos de botella” que usaba la generación de nuestros padres. Gracias a los avances en los lentes delgados y livianos y la existencia de tantos armazones (monturas) discretos o llamativos y de moda, tu hijo en realidad podría entusiasmarse con la idea de usar anteojos para parecerse a sus mayores o para expresar un estilo personal.

Le puedes recordar que muchos de sus personajes favoritos del cine, como Harry Potter, o de las obras de ficción infantiles, como Molly, la muñeca de American Girl, usan anteojos. Ellos le pueden servir de modelo.

Sin embargo, ya sea debido a un nuevo par de anteojos o por la aceleración del crecimiento, los niños siempre pueden encontrar motivos para burlarse entre sí. Felizmente, estos incidentes de burla frecuentemente son pasajeros. Controla la necesidad de lanzarte a defender a tu hijo. En lugar de eso, ofrécele consejos para que pueda controlar la situación por sí mismo. El conservar el sentido del humor también es útil.

¿Cómo podemos elegir lentes que nos agraden tanto a mi hijo como a mí?
Asegúrate de que tu hijo se sienta parte del proceso de selección de los armazones (monturas). A fin de cuentas no hay nada más importante para que tu hijo use sus anteojos y que además los cuide bien.

Sin las restricciones que tenemos los adultos (por ejemplo, un ambiente laboral conservador), los niños gozan de mucha más libertad para elegir el estilo, el color y la forma de los anteojos que usarán. ¡Aprovéchalo! Déjalos ser niños. Dale rienda a su individualidad. Recuerda que tendrán mucho tiempo para ser adultos.

Si bien los niños pueden desear un color o una marca específica que está de moda, los padres deben también pensar en la durabilidad y la seguridad de los lentes y del armazón. Tu profesional de la salud visual es tu mejor fuente de información acerca de lo que existe en el mercado: patillas durables de estilo resorte, monturas flexibles y resistentes, lentes de policarbonato resistentes al impacto y protección contra los rayos UV. Además, hay anteojos especiales para hacer deportes.

¿Y qué hay acerca de proteger los ojos de los niños del sol?
Alrededor del 80% de la exposición a la radiación UV en el transcurso de toda la vida de una persona tiene lugar antes de los 18 años. Los padres por lo general toman precauciones para proteger la piel de sus hijos del sol, pero raras veces hacen el esfuerzo para protegerles los ojos de los dañinos rayos y el resplandor ultravioleta solar.

Incluso en un día nublado, la luz UV del sol puede provocar quemaduras en la piel y en la córnea de los ojos. A largo plazo, esto puede aumentar sus posibilidades de desarrollar cataratas o daños en la retina que pueden llevar a la ceguera. Así como los protectores solares pueden proteger la piel de los niños de la sobreexposición a los rayos UV, los anteojos apropiados pueden bloquear la radiación y proteger sus ojos de manera segura.

Los lentes fotocrómicos, que cambian de claros a oscuros en presencia de la luz ultravioleta, brindan una ventaja en la salud visual ya que proporcionan 100% de protección de los dañinos rayos y resplandor UV, y lo hacen de manera automática, lo cual elimina la necesidad de que los niños deban hacerse cargo de dos pares de anteojos (unos para uso regular y otros para el sol).