Uno de los efectos de los tratamientos de algunos tipos de cáncer, como después de la cirugía y la radiación del cáncer del seno, es el desarrollo del linfedema, que consiste en la acumulación de líquido (o linfa) que no circula adecuadamente cuando el sistema linfático está bloqueado.  Produce inflamación, dolor y enrojecimiento. Pero hay formas de reducir esos síntomas. No sufras en silencio. Hay pasos que puedes seguir para mejorar.  

Como consecuencia de una mastectomía (la extirpación de un seno), y de varios ganglios afectados bajo la axila, Marisol desarrolló linfedema. Durante las sesiones de terapia física para recuperar el rango total de movimiento del brazo, su terapista le indicó cómo darse masajes en el área, cómo usar una manga de presión y le indicó ciertos cuidados básicos para mejorar el dolor y la inflamación que deberá realizar de por vida.

¿Sabes de qué se trata el linfedema? Te explico.  El sistema linfático, es parte de nuestro sistema inmunológico o de defensa del organismo, está formado por una red de vasos, tejidos y órganos que transportan la linfa por todo el cuerpo.  La linfa es un líquido claro que contiene glóbulos blancos, y cuya función consiste en eliminar bacterias y ciertas sustancias, como proteínas, de los tejidos corporales.  La circulación de la linfa se ve comprometida cuando los nódulos o ganglios linfáticos, que filtran la linfa, se dañan o se extirpan, como sucede muchas veces, cuando el paciente recibe tratamientos para el cáncer, como cirugía y radiación, que eliminan o dañan los ganglios y los vasos linfáticos.

Aunque se le considera principalmente una consecuencia del tratamiento del cáncer del seno, también puede ocurrir en el tratamiento de otros tipos de cáncer, como el cáncer de la cabeza, el cáncer del cuello, el linfoma, el melanoma, el cáncer del ovario, el cáncer de la próstata o cáncer del útero, afectando principalmente los brazos o las piernas, pero en general puede presentarse en cualquier lugar en donde se hayan extirpado ganglios linfáticos.

Lo importante es detectarlo a tiempo
El linfedema puede presentarse ya sea inmediatamente después del tratamiento, o incluso años después, por lo que es muy importante prestar atención constante al área en que se extirparon o se radiaron los ganglios. Las señales que indican la presencia de linfedema son las siguientes:

Inflamación
Sensación de presión en los tejidos
Dolor y sensibilidad extrema al tacto
Reducción del rango de movimiento en un brazo o una pierna (a veces puede presentarse en ambos)
Picazón en la piel
En estados avanzados, las áreas inflamadas se pueden endurecer, lo que dificulta el poder aliviar la condición. Muchas veces, el brazo inflamado puede superar en tamaño al otro brazo, lo que dificulta incluso, el usar ropa adecuada. Es una condición de tipo crónico, es decir, hay que sobrellevarla toda la vida, y requiere cuidados constantes para que no empeore.

Los cuidados que hay que tener
Usa un vendaje o manga de compresión para estimular la circulación y evitar la inflamación y el dolor. Conviene que la uses siempre que realices trabajos caseros y durante viajes en avión, por ejemplo.  Sigue las instrucciones para lavar y cuidar la manga, para conservar el mayor tiempo posible la  presión del tejido que puede dañarse si se lesiona o se rompe.  Muchos seguros médicos cubren el costo de estas mangas, por lo menos el costo de una, una vez al año. Consulta con el tuyo.
No cargues objetos pesados con el brazo afectado, ni lleves el bolso colgado del hombro o del brazo de ese lado. De ahora en adelante, acostumbra a llevar bolsos ligeros.  Si tienes ambos brazos afectados con linfedema, alterna los brazos.
Si vas de viaje, evita llevar equipajes demasiado pesados, o usa un carrito con ruedas para transportar tu equipaje.
Usa ropa holgada que no presione el brazo o la pierna comprometidos. De igual forma, evita llevar relojes, pulseras u otros accesorios que presionen la piel.
Evita usar ropa interior (sujetadores) que te apriete demasiado el pecho o el hombro.
A la hora del aseo, frota el área afectada con suavidad y sécala sin frotar, con palmadas suaves. Seca completamente la piel y termina aplicando una crema.  Este es un buen momento para que te des un masaje suave, con movimientos en dirección al hombro, no al revés. Esto alivia la inflamación y hace que el líquido entre los tejidos circule y se elimine.
Evita pinchar, cortar o perforar el brazo o área afectada, para evitar infecciones.  Si trabajas en el jardín, usa ropa de manga larga.  Ten cuidado con las picaduras de insectos, con rasguños con ramas o incluso, al jugar con tu mascota.  Si te lastimas, limpia bien el área y aplica una crema con antibiótico.
Además, debes evitar el exceso de calor.  Esto incluye evitar saunas y tomar el sol en las horas de mayor intensidad.
Al acostarte, trata de mantener el brazo elevado, apoyado sobre una almohada y si te es posible, evita dormir de ese lado.
Ten cuidado con los objetos punzantes, como cuchillos, agujas y tijeras. En el caso de que tengas una herida, desinféctala inmediatamente y vigila si aparecen señales de infección.
Al hacer la limpieza, usa guantes de goma y evita usar agua muy caliente o muy fría.
No permitas que el personal médico te tome la presión arterial en ese brazo, ni que te saquen sangre del mismo.  Si tienes diabetes, no pinches los dedos de esa mano para las mediciones caseras de la glucosa.
Como mencionamos, el linfedema es una condición crónica que puede manejarse siguiendo ciertas pautas, pero para mantenerlo a raya y encontrar alivio hay que ser constantes.  Quizás te parezca que empleas demasiado tiempo en manejarlo, pero vale la pena para que no interfiera con tu rutina diaria y vivas sin inflamación ni dolor.  Si a pesar de todos los esfuerzos, el brazo o la pierna se inflaman demasiado y los sientes muy calientes (o desarrollas fiebre), consulta con tu médico de inmediato ya que podría tratarse de una infección potencialmente peligrosa que hay que tratar con antibióticos.