Entérate qué es exactamente el comportamiento sexual compulsivo y cómo se identifica. Ese es el primer paso, y el más importante, para encontrarle una solución a este problema que puede poner en riesgo tu trabajo, tu relación y hasta tu salud.

El tener deseos sexuales varias veces al día no es un problema. Es totalmente normal sentirlos, y es común que en algunas épocas ese deseo se incremente más de lo habitual. Muchos factores pueden disparar el deseo sexual por temporadas, desde físicos (como los cambios hormonales) hasta emocionales (alegría, ansiedad, estrés).

Pero, si tú o tu ser querido pierden el control cuando no logran satisfacer ese deseo, o si el pensar en sexo afecta su vida diaria, el trabajo, las relaciones y hasta su salud, entonces estamos hablando de un problema. Eso que muchos llaman una “adicción al sexo”, hipersexualidad o ninfomanía, en el entorno médico se conoce como comportamiento sexual compulsivo.
Como su nombre lo dice, es una compulsión por el sexo. Es decir, cuando una persona tiene un deseo que no es lo común (inusual, exagerado) o una obsesión con el sexo; el deseo sexual al extremo.

Una forma fácil de entender la adicción al sexo es cuando la comparas con otras situaciones más comunes o, digámoslo, más aceptadas socialmente. A muchos adultos les gusta beberse un trago o apostar en un casino sin que sea necesariamente una adicción. Pero, cuando las ganas de tomar un trago o de apostar al blackjack están fuera de control, no los deja pensar en nada más, y hacen lo que sea con tal de lograrlo, entonces se puede llamar un comportamiento compulsivo o una adicción.

Algo parecido puede suceder con el sexo. El comportamiento sexual compulsivo o adicción al sexo generalmente se puede presentar de las siguientes maneras:

Relaciones sexuales frecuentes con desconocidos o con prostitutas
Sexo sin protección
Masturbarse frecuentemente
Preferir la masturbación a las relaciones sexuales con la pareja
Infidelidad constante
Ver pornografía frecuentemente
Sexo virtual (cibersexo) o sexo por teléfono (sexteo o “sexting”)
Voyerismo o exhibicionismo
Relaciones sexuales sadomasoquistas
Si tú o tu pareja tienen alguno de estos comportamientos frecuentemente y sienten que es la única manera de satisfacer su deseo sexual, es probable que tengan un comportamiento sexual compulsivo.

Es normal que al principio niegues el problema, no puedas darte cuenta de tus propias actitudes o las justifiques. Pero tarde o temprano estos comportamientos dejan de satisfacer el deseo sexual, y ahí es cuando te das cuenta que lo único que te queda es la insatisfacción, acompañada de sentimientos de culpa, pena e impotencia frente a un problema que sientes que no puedes controlar.

Si estás pasando por algo similar, no te avergüences. El comportamiento sexual compulsivo o adicción al sexo es más frecuente de lo que nos imaginamos, pues en muchos casos surge como consecuencia de problemas bastante comunes en nuestra sociedad como la soledad, la depresión, la ansiedad o el estrés. O a veces tienen que ver con experiencias sexuales traumáticas del pasado.

Por eso es importante buscar ayuda. Actualmente existen terapistas expertos en trastornos de la sexualidad y terapias de grupo en centros especializados. Y hasta existen algunas opciones para ayudarte con medicamentos si los necesitas. Deja atrás tu vergüenza y piensa en los beneficios que puedes obtener después, entre los cuales está retomar tu vida sexual de forma saludable y (por supuesto) satisfactoria.