La Academia Americana de Pediatría recomienda que se les realicen pruebas del colesterol solamente a los niños con antecedentes familiares de problemas cardiovasculares y colesterol alto, así como a los que están obesos, a los que padecen de diabetes o de hipertensión.  Sin embargo, un panel del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre propone que se revise de forma rutinaria el nivel del colesterol de los niños entre los 9 y los 11 años, antes de la pubertad. ¿Con qué fin? Con el de detectar la elevación del colesterol y así prevenir enfermedades y complicaciones cardíacas desde una edad temprana. ¿Qué opinas tú?

Desde el nacimiento, los padres atienden todas las necesidades del niño e incluso empiezan a planear su futuro. Muchos comienzan desde muy temprano a buscar el colegio ideal, abren  una cuenta de ahorros para sus estudios, o compran una póliza de seguros para la protección de la familia. ¿Cuántos se preocupan por sentar desde la infancia las bases de una buena salud, especialmente la del corazón? Los niños del presente se enfrentan a un estilo de vida cada vez más sedentario y más propenso a las comidas rápidas, de bajo contenido alimenticio, pero que son verdaderas bombas de calorías, grasas y sodio.  No es una coincidencia que estemos viviendo una epidemia de obesidad infantil con consecuencias muy serias: más casos de diabetes, hipertensión y niveles altos de colesterol en niños cada vez más jóvenes. Si no se controla la tendencia, se multiplicarán en un futuro cercano las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares (ACV) y las víctimas serán esos mismos niños.

Tomando ese panorama en cuenta, un panel del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre presentó unas nuevas recomendaciones durante la conferencia más reciente de la Asociación Americana de Cardiología. El panel estima que todos los niños entre las edades de 9 y 11 años deben someterse a exámenes de sangre para detectar niveles altos de colesterol y sugieren que vuelvan a examinarse de nuevo entre los 17 y los 21 años. Estos exámenes permitirían descubrir y tratar el colesterol alto en una etapa temprana, evitando el endurecimiento de las arterias (arterioesclerosis), una de las causas principales de la enfermedad cardíaca. Estas nuevas recomendaciones representan un gran cambio en relación a las normas actuales, establecidas en 1992, y que son las que sigue y apoya la Academia Americana de Pediatría: que consisten en que se realicen exámenes de colesterol solamente en los niños con historia familiar de colesterol alto y enfermedad cardíaca, en los obesos o que padezcan de diabetes y de hipertensión.

Pero estas normas no son siempre infalibles.  En un estudio realizado en Virginia Occidental en Estados Unidos, en que se examinaron a más de 20,000 estudiantes de quinto grado. Muchos de estos niños que tenían el colesterol alto no se habían detectado mediante el sistema de exámenes actual. Es por esa razón que el panel recomienda revisar a todos los niños para empezar a reducir los factores de riesgo de las enfermedades cardíacas lo antes posible. ¿Sabes si el colesterol de tu hijo está dentro de los límites normales? El pediatra podrá darte esa información únicamente después de realizar un examen de sangre.

Pero veamos cómo se evalúan los niveles totales del colesterol (la suma del colesterol de alta densidad (HDL) y el de baja densidad (LDL) actualmente en los niños y en los adolescentes:

Colesterol total
Aceptable: 170mg/dl
Marginal (en el borde): 170-199 mg/dl
Elevado: 200 mg/dl
Si tu hijo tiene un nivel aceptable, sigue las recomendaciones del pediatra para su próxima evaluación. Si los niveles están en el borde (marginales) o elevados, probablemente el médico le indique un perfil de lípidos (grasas) más completo para determinar los valores de los triglicéridos, el HDL (High Density Lipoprotein, por sus siglas en inglés) que representa el colesterol bueno y el LDL (Low Density Lipoprotein, por sus siglas en inglés) que representa el colesterol malo y de acuerdo a los resultados, le indique el tratamiento que deberá seguir. Este puede limitarse a un cambio en su alimentación y aumentar su actividad física y, si es necesario, podría incluir también tomar medicamentos. 

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