Cuando un presidente asume el mando un 28 de julio, lo primero que debe hacer al día siguiente es ver cómo van a enfrentar las lluvias y los huaicos del siguiente verano.

Los gobiernos, todos los gobiernos, tienen entre cinco y seis meses para organizarse y planificar. Se trata de un fenómeno recurrente.

Los ríos y las quebradas están ahí hace millones de años. Los especialistas saben que, por ejemplo, el fenómeno de El Niño está documentado desde hace 13 mil años. No se puede saber la magnitud ni la extensión del embate de la naturaleza, pero se sabe que sucederá.

No todo lo debe resolver el gobierno nacional, pero el gobierno nacional debe integrar y coordinar todos los esfuerzos. El gobierno central tiene que establecer contacto con los gobiernos regionales y los locales. No después de los eventos: antes.

El gobierno central debe saber con cuánta y qué maquinaria se cuenta y dónde está. Debe saber con qué personal se cuenta y a qué entidades y áreas pertenecen. En las quebradas de Chosica se han realizado obras de prevención. Ese trabajo debe continuarse y hacerse institucional.

En las comisiones de transferencia debería haber un traslado de información, experiencia y contactos referidos a desastres naturales. El cambio de gobierno no significa, en esta materia también, empezar de nuevo. Debe haber una comisión de transferencia de prevención de desastres.

El mapa de dónde se producen las inundaciones y dónde podría haber desastre por tsunami o terremoto está hecho hace como 15 años, según recuerda el ingeniero Julio Kuroiwa, experto sismólogo. Las municipalidades tienen una responsabilidad inmediata. El gobierno central, sin embargo, no puede ponerse de espaldas a lo que ahí pasa.

Particularmente en el norte, algunos municipios hicieron noticia por haber caído en manos de delincuentes. Hay alcaldes en la cárcel, por corrupción e incluso por asesinato. Esos municipios, ¿podían haberse dedicado a la prevención? ¿Impidieron las urbanizaciones en zonas de emergencia?

El gobierno central no debe apelar a la competencia jurisdiccional. Tiene que tener un diagnóstico del problema político relacionado a las municipalidades. El gobierno destinará 2.500 millones de soles a obras de reconstrucción de los daños por los huaicos y lluvias.

Está muy bien atender la emergencia. Sin embargo, el gobierno tiene, además, que revaluar sus prioridades. La gestión actual ha dicho que promoverá el financiamiento para los estudios para buscar rutas alternas a la Carretera Central.

¿Cuánto demora promover y conseguir financiamiento para los estudios? ¿Y cuánto demoran los estudios? ¿Y cuánto demoran las obras después de los estudios? Si algún día se hacen, esas obras probablemente estén listas hacia la década del 30.

En relación a gobiernos anteriores, uno no debe dejar de preguntar por qué tuvo prioridad una carretera como la Interocéanica y no la sobrecargada Carretera Central. Hubo coimas, pero, además, error de prioridades. No debe haber nada de eso ahora.

El presidente Kuczynski cree que “sería realmente una tragedia no poder cumplir” con los Juegos Panamericanos. Lo dijo antes de los huaicos. Ahora, después de los huaicos, tiene la oportunidad de revaluar sus prioridades. ¿Cuál es la mayor tragedia? ¿Y qué se puede lograr con una cosa o con otra?

El gobierno dice que los fondos alcanzan para los dos gastos. Sería sorprendente que así fuera. Todo depende de hasta dónde queremos reconstruir y rehacer.

Si nos hubieran dado la posibilidad de escoger entre rehacer la Carretera Central y paralizar el contrato de la Interocéanica, ¿qué hubiera sido mejor? Es una pregunta que debe servir para ubicarnos en la situación actual.

Las tareas de reconstrucción deben mirar más allá de la remoción de barro y piedras. Hay que establecer mecanismos de comunicación entre las entidades técnicas de estudio y prevención de desastres y los gobiernos. Hay que rehacer equipamientos, presupuestos, vías. También hay que rehacer catastros y facultades municipales en la lotización y urbanización.

Los desastres naturales que hemos vivido tienen que servir para rehacer todo lo que está mal hecho. No dejemos pasar esta oportunidad.

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