No nos equivocamos, estas enfermedades lideradas por el dengue están matando vidas; y si no se adoptan medidas enérgicas de prevención y mitigación, matarán más vidas que aquellas sucedidas como consecuencia directa de los deslizamientos e inundaciones… más de 200 muertes.

El tema central es la inversión en salud. Falta invertir en salud en función de la demanda priorizada, y de las necesidades de recursos humanos y logísticos para satisfacer esa demanda. La coordinación entre el Minsa y EsSalud no es suficiente, y ese es el Talón de Aquiles, es necesario contar con Programas Integrados de contribución proporcional, y que debe incluir también a otros prestadores públicos, como las Sanidades.

El problema es que al asignar recursos de manera global, todos quieren jalar agua para su molino sin entender las prioridades en función de las necesidades, y hay quienes magnifican las necesidades y las orientarán a gastar más en equipamiento cuya frecuencia de uso es mínima… pero ahí y en los servicios prestados por terceros es donde siempre se generan los plus que van a los bolsillos de malos funcionarios. Por eso la importancia de asignar recursos a áreas específicas en función de las prioridades y necesidades y evitar las decenas de muertes que se están produciendo por el dengue, por ejemplo.

Pero hay un tema que subyace y es un factor de irritación. No se toma en cuenta que quienes realizan el trabajo operativo son los profesionales y trabajadores de salud en general, y hacia ellos deben dirigirse no sólo las gracias, sino también los incentivos, comenzando por mejorar las condiciones de trabajo; pero lamentablemente no es así. Paradójicamente los primeros en otorgarse “premios” aumentándose las remuneraciones o bonificaciones, o pagándose por fuera de planillas serían los funcionarios de más alto rango.

Esta situación está generando un estado de desánimo e indignación en los trabajadores que traería consecuencias contra el propio gobierno central que al parecer tendría la intención de hacer bien las cosas, pero con estos autogoles, al estilo del gobierno de Ollanta, sólo se logrará mayores retrasos en la solución de los problemas de salud. El gobierno tiene la opción de cambiar a esos funcionarios que no entienden las prioridades del país; de no ser así estaremos asistiendo una vez más a la crónica de varias muertes anunciadas.

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