¿Cuándo el mundo perdió la razón para dejarse manejar por una red de corrupción internacional dedicada a enriquecerse a costa de la vida de los pueblos? ¿Cuándo dejamos que se vulnere el artículo 43 de nuestra Constitución y nos gobiernen organismos extranjeros en flagrante violación de nuestra soberanía?

Se está llegando al extremo de votar en organismos internacionales en nombre del Perú, o sea de todos nosotros, en favor de las políticas de esa red de corrupción internacional con grave afectación de los derechos humanos de todos los peruanos.

Vulnerando los artículos 12 y 13 de la Constitución, el artículo 12 inciso 4 de la Convención Americana de Derechos Humanos y demás tratados internacionales sobre el derecho de los padres a educar a sus hijos, el ministro de Relaciones Exteriores Ricardo, Luna Mendoza, votó el 21 de noviembre último en la ONU a favor de que se retire a los padres el derecho y el deber de educar a sus hijos y por tanto en contra de que se mantenga este derecho universal, incurriendo en grave transgresión del artículo 45 de la Constitución que obliga a quienes ejercen el poder del Estado a gobernar en el marco de la Constitución y las leyes; penoso rol, ser gestor internacional de las políticas del nuevo orden que está imponiendo este gobierno en contra del Perú.

La política del género ha ensamblando una dictadura próxima a desplomarse, donde caerán ministros, congresistas y funcionarios promotores del género, pero sobre todo un presidente que declaró “no negociable” esta política de su mal llamada “revolución social”, que no es otra cosa que el gran engaño de la destrucción de los valores y la moral social para someternos como colonia al Nuevo Orden Mundial, al cual evidentemente sirve.

Las estrategias engañosas de las ONG de la muerte y depravación no podrán salvarlos, pues sus delitos les acarrearán la misma suerte.