Más de medio centenar de personas murieron hace cuarenta días en Pasamayo y parece que las autoridades se olvidaron de ese hecho trágico que pudo prevenirse. Es cuestionable que cuando hay accidentes, los organismos públicos y privados solo se lavan las manos, echándose la pelota unos a otros.

¿Qué esperamos para actuar eficientemente en las carreteras del país? ¿Que ocurra otro accidente de similar proporción? ¿Qué dice el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran), que siempre se quedó callada ante las concesiones pese a que es una entidad que tiene que supervisar todas las licitaciones del Estado en el ámbito del sector Transportes?

Recién reconoce Ositran que ninguna de las 68 adendas viales que se han visto en los últimos gobiernos tiene aspectos vinculados a la infraestructura para la seguridad de la inversión y del ciudadano. En otras palabras, el reciente accidente de Pasamayo que tanto dolor causó en el mes de enero, revela que su concesionaria cobra peajes, pero no existe una cláusula específica o un contrato especial que diga cómo se va a revertir esos cobros en obra física que beneficie a la infraestructura del transporte.

Esto es terrible y preocupante, pues así no queda claro ni aparece como obligatoria la forma en que se revertirán los cobros que hacen las concesionarias por concepto de peaje. No está perfectamente normado el poner la señalización adecuada, los cruceros y puentes peatonales, las barandas de seguridad  bien hechas, entre otras medidas preventivas, desprotegiéndose la vida del transportista y del ciudadano en general. En medio de este caos, y de estos vacíos, el Ositran solo atinará a decir “bueno yo no superviso nada porque nada está previamente escrito”. Entonces, ¿para qué existe ese organismo?

Pero hay otro tema adicional que compete específicamente al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), y es que todavía en el país se sigue engañando a todos los peruanos con los elevados costos de construcción de una carretera por kilómetro cuadrado, pues resulta pagándose en promedio cinco veces más que cualquier kilómetro de carretera construido en Latinoamérica y hasta 10 veces más que cualquier kilómetro de carretera construido en Europa.

¿Hasta cuándo vamos a continuar con ese tipo de distorsiones? ¿Por qué este gobierno y el actual ministro del MTC no se preocupan realmente de este sancochado en las obras de infraestructura vial? ¿Tan alegremente los funcionarios del Ejecutivo asisten a inaugurar carrereas y no se preguntan por qué el país paga tan caro por ellas?