El camino hacia el Mundial de Rusia 2018 no está del todo aplanado para el equipo peruano y se espera ahora los encuentros del 6 y 14 de noviembre frente a Nueva Zelanda.

Durante todo el campeonato las esperanzas se mantuvieron vigentes, y por eso no deben perderse ahora que falta el último tramo de la clasificación. Urge por eso sacar fuerzas y mentalizarse para vencer en una confrontación donde jugaremos nuestro pasaje a Rusia 2018 y esa oportunidad no se debe desaprovechar. Hay una deuda muy grande con la afición y no se le debe llenar de frustración.

Ese espíritu deportivo, concretamente futbolístico, es el que debe relucir, y son los jóvenes seleccionados de nuestro país los llamados a demostrar que tienen temperamento y determinación cual capital invalorable para hacer patria en sucesos como el que se acerca dentro de pocas semanas. Efectivamente, se trata del deporte más popular del mundo capaz de mover pasiones sin parangón, y así ha ocurrido con más de 31 millones de peruanos que, pese a las dificultades y altibajos conocidos, no dejaron de alentar a su Selección.

Por supuesto que algunos analistas señalan en todas las latitudes del planeta que el fútbol contribuye a la buena imagen de una nación e incluso a la economía de cualquier Estado, pues no se trata de un entusiasmo hueco sino de una energía movilizadora de las acciones, decisiones y emprendimientos no solo de personas naturales sino también de las instituciones públicas o privadas que conforman una colectividad.

En un momento como el vivido ayer es cuando decimos que la Blanquirroja puso todo a su alcance, pero eso ahora tiene que traducirse en mejores resultados no solo para un cupo a Rusia 2018, sino también para unir corazones, para hacer que las emociones peruanas vibren dentro de nuestro terruño y también donde un peruano se encuentre, en cualquiera de los cinco continentes.

Mención aparte merece la actuación del director técnico Ricardo Gareca Nardi y el plantel que lo acompaña por el empuje demostrado. La fe es importante para lo que ahora tiene que venir. Por eso, a no bajar la guardia y trabajar con tesón para los retos inmediatos, no solo en el fútbol sino en todo orden de cosas.

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