Por ejemplo es el mes del Señor de los Milagros, pero también es el mes en el que recordamos a Miguel Grau, héroe a quien nuestro diario periódicamente rinde homenaje con fascículos sobre su biografía o reeditando el Cuaderno de Bitácora del Huáscar.

Con ese cariño y esa autoridad moral que tenemos para luchar contra la corrupción, y en favor de la integridad en las instituciones del país, alertamos al ministro de Defensa, Jorge Nieto, al contralor general de la República, Nelson Shack, a la Superintendencia Nacional de Salud (Susalud) y al Fiscal de la Nación, doctor Pablo Sánchez, acerca de supuestas irregularidades en los altos puestos de dirección del Hospital Naval.

Como responsable del sector Defensa, le corresponde al ministro Nieto Montesinos impulsar el buen servicio de salud a todos los marinos y sus familias en el mencionado nosocomio militar y esclarecer los hechos que delatarían una argolla perversa que no solo amenaza con una gestión ineficiente sino con quedarse por más tiempo usando piezas de recambio.

Asimismo corresponde a la Contraloría actualizar sus informes y auditorías que al parecer fueron silenciadas durante la gestión del señor Alarcón respecto de irregularidades encontradas en el Hospital Naval, ante las cuales la junta de almirantes debe ser lo más transparente posible en memoria de la integridad de Miguel Grau, rectificando a tiempo lo que haya que rectificar; más aún cuando Susalud, entidad que brega por el buen servicio de salud a los peruanos -lleven o no uniforme- requirió que la Fiscalía investigue el hecho de que medicinas y un sofisticado equipo médico de la Marina de Guerra del Perú fueron encontrados en una clínica privada.

Mucha atención en estos días, pues a propósito del entusiasmo futbolero y las eliminatorias del Mundial Rusia 2018, hay altos funcionarios del Hospital Naval que buscarían consolidar su poder oscuro dentro de esa institución. En ese sentido esperamos que no le vendan gato por liebre al ministro de Defensa y se brinde todas las facilidades a la Contraloría, Susalud y el Ministerio Público para que realicen su trabajo con puntualidad y sin tropiezos.

Sin embargo, hay mucho pan por rebanar, incluso sobre supuestos abultados sueldos, bonos sospechosos y cuestionados “contratos por asesorías docentes” (dizque para enseñar medicina), entre otras situaciones que a todas luces aparecen como inequitativas frente al trato que se brinda al personal de enfermería y técnico del Hospital Naval. En memoria de Grau, transparencia total.

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