Al mismo tiempo en dichas elecciones se eligen a los consejeros regionales y a los regidores de las comunas provinciales y distritales. Vale decir, por la cantidad de regiones (25), por el número de provincias (alrededor de 195) y por el amplio espectro de distritos, (más de 1,850), no solo habrá una gran movilización de electores sino de aspirantes a los cargos públicos mencionados.

No obstante, desde el año pasado hemos visto a diferentes organizaciones políticas afilarse para estas elecciones y a muchos precandidatos hacer las fintas más intensas de su marketing electoral y de su publicidad personal. Estos ya han venido corriendo y autoproclamándose ser los candidatos oficiales a pesar de que el cronograma hasta el próximo 7 de octubre, fecha en la que los ciudadanos deberán concurrir a las urnas, comprende también el proceso de elecciones internas en cada partido político y fruto de estas recién saldrán a competir para ganar el cargo de gobernador regional o alcalde.

Si bien el Pleno del Congreso de la República aprobó hace unos días una norma para impedir que los sentenciados por terrorismo, narcotráfico, corrupción y violación puedan postular a cargos electivos, eso no garantiza que haya aspirantes cuestionados y que no reúnen un perfil de integridad para ser un gobernador o burgomaestre honrado.

No se puede ocultar que existe desazón en muchas provincias y distritos pues de solo conocer a quienes van a postular a las elecciones regionales y municipales, entienden que podrían tener más de lo mismo entre sus autoridades locales. Lamentablemente las regiones y comunas tienen ingentes recursos económicos y rentas, lo que las hace instituciones apetecibles por los malos políticos que están a la caza de los presupuestos públicos.

Por tanto, bajo la experiencia que a diario confirma malos manejos en la administración de los gobiernos descentralizados del país, el ciudadano y el vecino tienen que ser exigentes y estar más que vigilantes para que ningún lobo vestido de oveja resulte ganador y haciéndose de gobernador regional, alcalde, consejero o regidor el próximo 1 de enero del 2019 cuando asuma funciones. De otro lado, el hecho de que las actuales autoridades locales estén prohibidas de postular a la reelección, no garantiza que haya una verdadera y efectiva renovación política