Con una población que bordea los 80 mil habitantes, su economía ha girado en torno a sus famosas aceitunas, cultivadas en el estrecho valle de El Algarrobal.
A partir de los años cincuenta, tuvo un crecimiento vertiginoso gracias al auge de la industria pesquera y a la explotación de los yacimientos mineros de la región sur del país.
Es por esto que se instalaron varias industrias conserveras y productoras de harina de pescado; así como la fundición y la refinería que procesan el cobre procedente de Cuajone (Moquegua) y Toquepala (Tacna).
Pero Ilo tiene otros singulares atractivos: una plaza acogedora, un centenario muelle junto a su romántica glorieta y un casco urbano que mezcla casonas construidas hace más de un siglo con una arquitectura moderna.
Además, tiene un moderno y extenso malecón costero, ideal para apreciar el mar ileño en todo su esplendor.
Sus playas son muy frecuentadas por cientos de visitantes propios y foráneos que llegan no solo a veranear sino también a practicar deportes acuáticos como pesca submarina, surf y bodyboard.
Finalmente, durante todo el año, Ilo ofrece una exquisita gastronomía especializada en los productos marinos obtenidos de su mar, que por ser tan abundantes y diversos nos crean la ilusión de que su riqueza es inagotable.

 

Fuente: Libro "101 razones para sentirse orgullosos de Moquegua"