No se sabe con certeza quien introdujo el olivo en Ilo, pero noticias de la época señalan que en 1959, un español de nombre Antonio de Ribera trajo las primeras estacas de olivo, mismas que luego de ser sembradas se convirtieron en florecientes olivares.
Como fuera, lo único cierto es que los españoles llegaron al sur buscando un clima adecuado para el desarrollo de la planta, haciendo experimentos en Arica, Tacna, Sama, Locumba, Ilo y Moquegua; y que luego de tres años, que es el tiempo mínimo necesario para la producción, quedaron convencidos de que las tierras más aptas para este cultivo eran las del valle de Ilo, por los buenos resultados obtenidos.
Así, el cultivo del olivo se difundió tan rápido que en el valle de Ilo y las quebradas hacia el norte, pronto aparecieron hermosos olivares que empezaron a ganar espacio dentro de la demanda y la preferencia; esto debido a su sabor, textura y fineza, mismos que le permitieron competir igual a igual con la aceituna que procedía de España, al extremo de hacerse famosa la frase “Si el plátano es de seda, la aceituna es de Ylo”.
Es por ello entonces, que hoy en día se pueden ver olivos que alcanzan los 15 metros de altura y tienen más de 6 metros de circunferencia en el tronco, de los cuales, precisamente se extrae la famosa aceituna tipo sevillana (criolla), de agradable sabor y excelente para la elaboración del aceite de oliva.
Se producen además, las aceitunas negras llamadas botijas, previamente curadas en salmuera; así como las machacadas, las secas y las salprensadas que se consumen acompañadas con zarza de cebolla.
EL ACEITE DE OLIVA
Existe en el mercado local una amplia e importante oferta de aceite de oliva en su variedad extra virgen y virgen. El primero es un aceite de máxima calidad que no sobrepasa los 0.8° de acidez; mientras que el segundo, es un aceite que por su olor y sabor resulta defectuoso, además de conocérsele, por su acidez superior a los 3°, como aceite lampante, llamado así por su uso como combustible para lámparas.
Aunque tiene nueve calorías por gramo como cualquier otro aceite, es el único que se puede consumir crudo con toda seguridad pues sus beneficios son enormes: reduce el colesterol malo y aumenta en colesterol bueno por lo que actúa como protector de las arterias y de corazón, reduciendo las posibilidades de trombosis arterial e infartos; actúa además como anticoagulante, contiene vitamina E por lo que es un excelente antioxidante, reduce los triglicéridos y ayuda a la absorción del calcio en el sistema óseo lo que ayuda al endurecimiento de los huesos. En las personas diabéticas ayuda a rebajar los niveles de glucemia y, en las personas que sufren de acidez estomacal, reduce el ácido de la mucosa esofágica, descendiendo la acides gástrica y reduciendo el riesgo de aparición de úlceras gástricas.
Ahora bien, pese a sus propiedades, el consumo de aceite de oliva aún no se ha generalizado debido a la falta de costumbre y a la predilección por aceites mucho más comerciales y baratos.
OTROS DERIVADOS
En los últimos años, además del aceite de oliva, la aceituna ileña ha empezado a variar su presentación, encontrándose en el mercado exquisitas aceitunas verdes rellenas de rocoto, pimiento o castañas; así como novedosos piqueos de aceituna verde con apio, rocoto o pimiento, y pastas de aceituna negra con orégano o ajo.

 

Fuente: Edwin Adriazola Flores "Ilo: Nuestra Tierra" (2014)